Que extraño es cuando te das cuenta que tu alma deambulaba , y sientas tu cuerpo cansado y devastado en un lugar sin mesura.
Comienzas a exorcizarte de la toxicidad , de las amargas penas y de las decepciones menos advertidas.
Y comprendes que en el largo período de tu caminar , sostenías caretas... Los ojos empapados de visiones adaptadas de un contexto superficial e implantado. Así era... Tu alma permanecía cada vez mas escondida en escombros y cuando inentabas rescatarlas el viento las sopló dentro de una licuadora.
Tu mochila cargada no de cosas ni materias , eran sellos... Señuelos y libros , emociones buenas y malas. Pero había algo allí el cuál jamás te percatabas. La licuadora, tú la cargabas.
Y cada trozo de ilusión , de un ser , de vida y de vuelo. Se encontraba allí en trozos de tu alma.
Dabas pasos equívocos y aquella funcionaba, destruyendo cada parte . Disminuyéndola irreversible.
Rescaté mis trozos , dejé mi mochila.
Hoy ya quiero descanzar para emprender mi vuelo.
LLevar tan solo un libro y escribir las mejores historias de vida...
Con un lápiz dibujar sentimientos para no olvidar... Dibujar que debo recordar sentir sin temor.



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